Abuelas y Lejía

Y aunque su mirada fuera oscurísima, y más aún por dentro, su piel emanaba un olor limpísimo, a jabón y a abuela. Limpiaba mi alma a fondo sólo tocarle. Lamía su piel de Marsella y limpiaba las negrísimas heridas llenas de tinta.

1.0.0.0.0.0.0

Me pareció inocente durante unos segundos: des de que me abrazó en la cocina hasta que me agarró del moño y me arrastró a la cama. También me lo pareció cuando, sentado encima de mi, miraba con orgullo las gotitas brillantes que decoraban mis pechos. Habían pasado nueve meses des de que nos encontramos en…… Continue reading 1.0.0.0.0.0.0